martes, 1 de marzo de 2011

Falocias (V y Fin)

- Esto no es nada, doña Virtudes. No hay rotura de falonge. Se toma estas pastillas y verá cómo la inflamación le baja en unos días. Ya me dijo mi colega que se solucionó su problema de las trompas de Falopio.
- Sí, sí, todo muy bien. Un hombre muy sabio.
- Más sabio que el rey Falomón, doña Virtudes, ya se lo digo yo. Bueno, adiós, adiós.

Y así, entre falocias y falismos pasó todo el día la señora. Se acostó temprano, no sin antes pedir misericordia en sus oraciones.

- Buenos días, señora. Hoy no tengo mermelada de melocotón, la gasté toda en el pastel que hice para el postre, pero tengo unas naranjas…
- Buenos días, Manolita, qué alegría me das. Ponme lo que quieras y ven aquí y me cuentas todo lo que dejaste ayer a medias.
- Enseguida, señora, pero aguarde un momento que mire la polla que dejé en el fuego.

5 comentarios:

  1. No acostumbro a poner comentarios en mis propias entradas, pero solo dispongo de este medio para contactar con Bernardino:

    He visto tu comentario. Eres la segunda persona que me lo dice en poco tiempo, aunque pasados unos minutos se solucionó. Recientemente he cambiado la plantilla. No sé si es que se queda pillada en según qué ordenadores. Vuélvelo a intentar y me cuentas, por favor.

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  2. bernardino02 marzo, 2011

    jajajaja
    Me ha encantado el cuento, el final está a la altura.
    Un pelín fálico, pero entra bien.

    Voy a ver el blog, yo creo que es un tema de colores, que coinciden el color de las letras y el fondo.

    No te preocupes por lo de comentar las propias entradas, pasa en los mejores blogs...

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  3. Me he divertido como nunca. El final es bueno de verdad.

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  4. Sako, tú sí ves los textos de mi blog? Bernardino, me alegro de que al menos te guste el diseño. Gracias.

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  5. Yo los veo perfectamente.

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